Incauca ha sido reconocida con el primer lugar en el Retorna Challenge 2024

  • Foto suministrada por Incauca: en la imagen aparecen Francisco Isaza, Jonathan David Berrio y Luis Fernando Rendón, del equipo de Incauca.

 

Cauca, diciembre 2024 – Incauca ha obtenido el primer lugar en el Retorna Challenge 2024, una iniciativa de la Asociación Grupo Retorna, respaldada por Uniandinos Impacto Social. Este programa reconoce a las empresas que lideran la gestión sostenible de residuos posconsumo, destacando su compromiso con la economía circular y la responsabilidad ambiental en Colombia, en línea con la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y la Estrategia Nacional de Economía Circular (ENEC).
Durante la ceremonia de premiación en Bogotá, Incauca recibió el galardón y, como parte de este premio, participará en una jornada educativa dirigida a sus colaboradores, organizada por el equipo del Grupo Retorna; esta actividad tiene como objetivo consolidar el compromiso de la empresa con la sostenibilidad y fomentar una cultura de la economía circular de su equipo.
«Este reconocimiento reafirma nuestro propósito de transformar vidas con energía. En Incauca, buscamos generar un impacto positivo en cada etapa de nuestra operación y, participar en el Retorna Challenge 2024 nos permitió demostrar que los residuos pueden convertirse en oportunidades para el medio ambiente y las comunidades,» expresó Angélica Quiroga, directora de sostenibilidad de Incauca.
Entre junio y octubre, Incauca participó con la producción de tres videos que documentaron sus avances en economía circular al resaltar sus prácticas de gestión de residuos y los riesgos de una disposición inadecuada, además de reafirmar su meta de alcanzar un 95% de aprovechamiento en los residuos generados, incluyendo materiales aprovechables, especiales, posconsumo, orgánicos y peligrosos.
Con este logro, Incauca reafirma su compromiso con la sostenibilidad, demostrando un liderazgo en prácticas sostenibles que están alineadas con generar un impacto positivo en las comunidades de sus zonas de influencia y el medio ambiente.
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Sobre Incauca  
Incauca, con 61 años en el mercado, es una empresa agroindustrial dedicada a desarrollar productos y servicios, derivados de la caña de azúcar. Actualmente cuenta con cuatro plantas: azúcar, alcohol, cogeneración de energía y abono orgánico.  Ubicada en el municipio de Miranda, Cauca.
Su propósito superior es transformar vidas con energía, creando un entorno de confianza, lealtad, inclusión, respeto y transparencia, con el fin de ser corresponsables en el desarrollo económico, social y ambiental, a través de prácticas sostenibles que invitan al uso responsable y balanceado de sus productos.
sobre Incaucahttps://www.incauca.com/es/

Incauca y el SENA impulsan el futuro laboral de jóvenes con formación técnica de calidad

 

  • Gracias al trabajo conjunto entre Incauca y el SENA, 44 jóvenes de los municipios de Jamundí, Padilla, Puerto Tejada y Mirada acceden a formación de calidad y logran una inserción exitosa en el mundo laboral.
  • Cinco de los graduados ya forman parte del equipo de Incauca, desempeñándose en áreas como envase de azúcar, molinos y patios de caña.

Cauca, marzo de 2025 – La educación técnica sigue transformando vidas en el suroccidente del País. Gracias a la alianza entre Incauca y el SENA, 44 jóvenes de los municipios de Jamundí, Miranda, Puerto Tejada y Padilla, culminaron con éxito su proceso de formación en gestión administrativa y mecánica industrial.
Durante seis meses, los participantes recibieron una formación teórica de alto nivel y realizaron una fase práctica en Incauca, donde aplicaron sus conocimientos en un entorno real de trabajo. Como resultado, cinco jóvenes fueron contratados directamente por la compañía en áreas como envase de azúcar, molinos y patios de caña.
Este programa no solo brinda conocimientos técnicos, sino que también refuerza habilidades esenciales como la comunicación, el trabajo en equipo y la adaptabilidad, claves para el éxito profesional.
“Cada joven que accede a este programa es una historia de transformación en marcha. Más que formación, les brindamos herramientas para construir su propio futuro y el de sus comunidades. En Incauca creemos en la educación como la energía que impulsa el desarrollo y genera cambios reales; por eso seguiremos apostando por iniciativas que promuevan nuevas oportunidades y fortalezcan el progreso de nuestra región.” afirmó Angélica Quiroga, Directora de Sostenibilidad de Incauca.
Para muchos de los participantes, este programa representa una oportunidad concreta de mejorar su calidad de vida.
“Este programa cambió mi forma de ver el futuro. Hoy me siento preparado, con las herramientas y la experiencia para aprovechar nuevas oportunidades. Ahora sé que puedo construir un mejor camino para mí y para mi comunidad.”, expresó Víctor Manuel Bedoya, beneficiario de la segunda cohorte de Becas del SENA e Incauca.
Un modelo que apuesta por el desarrollo regional
El éxito de esta segunda cohorte reafirma el compromiso de Incauca con la educación como pilar del desarrollo sostenible.
«Desde Incauca seguiremos apostando por la educación como un motor de transformación. Nuestro compromiso es ampliar este programa y seguir generando oportunidades concretas para los jóvenes de nuestra zona de influencia», destacó Quiroga.
Con esta graduación, Incauca y el SENA consolidan su apuesta por el talento local, abriendo nuevas puertas a futuros profesionales que buscan construir un futuro con más oportunidades.
Sobre Incauca  
Incauca, con 61 años en el mercado, es una empresa agroindustrial dedicada a desarrollar productos y servicios, derivados de la caña de azúcar. Actualmente cuenta con cuatro plantas: azúcar, alcohol, cogeneración de energía y abono orgánico.  Ubicada en el municipio de Miranda, Cauca.
Su propósito superior es transformar vidas con energía, creando un entorno de confianza, lealtad, inclusión, respeto y transparencia, con el fin de ser corresponsables en el desarrollo económico, social y ambiental, a través de prácticas sostenibles que invitan al uso responsable y balanceado de sus productos. https://www.incauca.com/es/

Incauca impulsa el desarrollo sostenible con crecimiento en las exportaciones, COGENERACION de energía limpia e inversión social y ambiental.

  • La compañía invirtió 23,368 millones en programas sociales e iniciativas ambientales.
  • Las exportaciones de la empresa crecieron 8% llegando a 26 países, mientras que con su proceso de cogeneración de energía renovable aportó 166.878 MWh a la red eléctrica nacional.

Cauca, mayo de 2025. Incauca presentó su más reciente Informe de Sostenibilidad destacando sus resultados operativos, ambientales y sociales. La compañía, referente en la agroindustria de la caña de azúcar, continuó consolidando su modelo de economía circular y fortaleciendo su papel como actor clave del desarrollo territorial, ambiental y energético de Colombia.
La sostenibilidad es uno de los pilares fundamentales de la estrategia corporativa de Incauca, lo cual se refleja en su modelo de economía circular y sus resultados orientados a una operación integral y responsable. En 2024, la compañía produjo 5.165.733 quintales de azúcar (+2%), 64.630 m3 de alcohol carburante (+17%) y procesó más de 3,2 millones de toneladas de caña (+6% frente a 2023). Estos avances ocurrieron en paralelo a su gestión de aprovechamiento del 94% de sus residuos, transformando subproductos como la vinaza, la cachaza o el bagazo en insumos para fertilizantes, generación de energía o compostaje.
En el frente energético, Incauca desde 2023 se ha consolidado como el mayor cogenerador de energía del país. En el último año logró producir 337.993 MWH, de estos aportó 166.8878 MWH al Sistema Interconectado Nacional, contribuyendo así a la continuidad del servicio y mitigando el impacto de la disminución en los niveles de los embalses de generación hidroeléctrica; todo esto utilizando 865.604 toneladas de bagazo como biocombustible, reduciendo significativamente las emisiones de CO2e frente a los modelos térmicos tradicionales.

A nivel comercial Incauca generó ventas por 1,19 billones de pesos, de los cuales el 79,3% fue vendido en el mercado nacional y 20,7% en mercados internacionales. Con presencia en más de 26 países, su top 5 de exportaciones lo conforman Estados Unidos, Chile, Haití, Bélgica y Perú.

En cuanto al consumo hídrico en la fábrica, en 2024 Incauca instaló medidores que han facilitado el seguimiento a metas e indicadores, posibilitando la identificación de fugas y pérdidas, así como la mejora continua a los diferentes procesos; esto ha contribuido significativamente en el uso eficiente y ahorro de agua, con una reducción del 21,7% y 8,7% para la producción de azúcar y alcohol, en comparación a 2023. Además, se invirtieron más de $18 mil millones en gestión ambiental, incluyendo la restauración de 122,4 hectáreas y la siembra de más de 6.870 árboles.
En su dimensión social, Incauca destinó $5.344 millones en programas sociales que beneficiaron directamente a 6.470 personas en más de 80 comunidades. Proyectos como Lo Mejor de Nuestra Tierra, implementado en el municipio de Miranda con la comunidad indígena Nasa, alcanzó una producción de 78,3 toneladas de mora (+122% frente a 2023) y un incremento del 149% en los ingresos de las familias beneficiarias. Este modelo fue reconocido con el galardón Xposible de Colsubsidio.
Otro programa destacado fue el proyecto Mujeres Cosechando Futuro, que en 2024 consolidó la participación de 16 mujeres rurales como operadoras de maquinaria pesada. Esta iniciativa promueve la equidad, reduce brechas de género y fomenta la creación de referentes femeninos en un sector históricamente masculinizado. A su vez, Incauca lanzó el equipo femenino de Incauca Fútbol Club, integrando a 30 niñas en un proceso de formación deportivo y personal.
Incauca también formuló e implementó su política de derechos humanos, desarrollando un plan de acción con mecanismos de monitoreo y evaluación para prevenir posibles impactos. Además, se avanzó en el fortalecimiento de proveedores inclusivos con un piloto exitoso que vinculó a 35 carretilleros rurales como prestadores del servicio de alce y transporte de hoja de caña, recuperando más de 9.257 toneladas de biomasa.
En materia de reputación, Incauca, fue reconocida por segunda vez consecutiva, como la tercera mejor empresa del sector agroindustrial en el ranking Merco Responsabilidad ESG 2024, lo que refleja la percepción y desempeño en medio ambiente, sociedad y gobernanza de la compañía.
“En Incauca creemos que transformar con energía es avanzar con propósito. Nuestro compromiso con el desarrollo de la región, la sostenibilidad ambiental y el bienestar social está en el centro de todo lo que hacemos”, afirmó Angélica Quiroga, directora de Sostenibilidad de la compañía.
Los resultados del último año reflejan una transformación tangible para Incauca, donde cada cifra trae consigo una visión sistémica que articula valor económico con progreso social, humano y ambiental.

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Sobre Incauca  
Incauca, con 61 años en el mercado, es una empresa agroindustrial dedicada a desarrollar productos y servicios, derivados de la caña de azúcar. Actualmente cuenta con cuatro plantas: azúcar, alcohol, cogeneración de energía y abono orgánico.  Ubicada en el municipio de Miranda, Cauca.
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Incauca impulsa la participación comunitaria a través de su Escuela de Incidencia Ciudadana

  • El Foro de Liderazgos Transformadores, liderado por Incauca junto a la UAV y la Fundación  Foro Nacional – Suroccidente, fortaleció la relación de trabajo colaborativo entre comunidades e instituciones en el norte del Cauca.
  • La Escuela de Incidencia Ciudadana y Liderazgo avanza en la formación de su tercera cohorte con un enfoque en el fortalecimiento de jóvenes líderes y la ejecución de proyectos locales que impactan directamente a sus comunidades.

Cauca, junio de 2025 – Con el objetivo de fortalecer la participación ciudadana y consolidar liderazgos comunitarios, Incauca, en alianza con la Fundación Foro Nacional – Suroccidente y la Unidad de Acción Vallecaucana, llevó a cabo en Miranda el Conversatorio “Liderazgos Transformadores”. Este encuentro reunió a comunidades, autoridades locales y al sector privado, con el fin de fortalecer la gobernanza democrática y promover una ciudadanía activa en el norte del Cauca.
El espacio contó con la participación de Roberto Klinger, presidente de Incauca; Karol Amelia Sarria, lideresa juvenil; Irene Cantillo, lideresa social y presidenta de la Asociación de Mujeres Desarmar para Amar; y Johan Olave, líder cultural, músico de Herencia de Timbiquí y director del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Puerto Tejada, bajo la moderación de Joaquín Tovar, director de la Fundación Foro Nacional – Suroccidente. Con la asistencia de 100 personas y transmisión en vivo a través de las redes sociales de Incauca, el evento permitió dialogar sobre el liderazgo como motor de transformación y el papel de la formación en el fortalecimiento de capacidades para incidir desde los territorios.

Liderazgos con propósito: la Escuela de incidencia ciudadana y liderazgo
Este evento fue además el escenario para el lanzamiento oficial de la tercera cohorte de la Escuela de Incidencia Ciudadana y Liderazgo, un programa que en sus dos primeras ediciones ha certificado a 80 líderes y ha impulsado ocho proyectos sociales que han beneficiado directamente a más de 500 personas en municipios clave como Miranda, Padilla, Puerto Tejada, Villa Rica y Corinto.
Con una visión clara hacia el futuro, esta tercera cohorte convoca a 30 jóvenes líderes vinculados a espacios formales de representación, especialmente en el marco de las elecciones para los Consejos de Juventud que se realizarán en octubre de 2025. Durante el programa, los participantes están recibiendo formación integral en temas esenciales como participación ciudadana, control social, sostenibilidad ambiental, liderazgo, negociación, equidad de género y autocuidado.
“En Incauca, entendemos que el verdadero cambio comienza cuando las comunidades adquieren las herramientas necesarias para influir en su entorno. Este proyecto es una muestra clara de nuestro compromiso con la formación de líderes que no solo están preparados para enfrentar los desafíos del presente, sino que también están decididos a generar un impacto positivo en sus territorios”, afirmó Roberto Klinger, presidente de Incauca.
Alianzas estratégicas para una gobernanza efectiva
Gracias a alianzas con diferentes actores sociales y comunitarios, la Escuela ha demostrado ser una plataforma efectiva para promover el liderazgo y fortalecer las capacidades locales. Con la tercera cohorte, la apuesta es escalar el impacto logrado, formando liderazgos juveniles comprometidos con la ejecución de proyectos transformadores que respondan a las necesidades reales de sus comunidades.
“Cada paso hacia el empoderamiento de los ciudadanos es un avance importante en la construcción de una región más justa y participativa. Las herramientas que se brindan a los líderes locales no solo fortalecen su voz, también abren caminos para que sus ideas se conviertan en acciones que mejoran la vida en sus comunidades. Estamos viendo resultados claves, impulsados por personas con un compromiso real con su territorio”, resaltó Lina María Orozco, de la Unidad de Acción Vallecaucana.
“Es esencial que nuestras comunidades cuenten con las herramientas necesarias para tomar un rol activo en la construcción de su futuro. Este tipo de iniciativas son un paso fundamental en la formación de líderes comprometidos con la transformación social. Al fortalecer la participación ciudadana, estamos no solo generando impacto en la región, sino también empoderando a las personas para que sean protagonistas de su propio desarrollo”, sostuvo Joaquín Tovar, Director del Foro Nacional – Suroccidente.
Un compromiso sólido con el futuro del Cauca
Además de su enfoque formativo, el programa ha comenzado a fortalecer espacios de diálogo y cooperación entre actores comunitarios, sociales e institucionales. Estos vínculos permiten consolidar entornos favorables para el ejercicio ciudadano, donde las ideas de los líderes se convierten en propuestas colectivas que pueden incidir en el desarrollo local. En este marco, se busca impulsar acciones de alto impacto que traduzcan los aprendizajes de la Escuela en transformaciones concretas en los territorios.
“Lo más poderoso de este proceso es que no solo forma líderes, sino que activa a las comunidades. Ver cómo se construyen puentes entre las personas, las instituciones y el sector privado es una señal clara de que el futuro del Cauca se está escribiendo desde el territorio, con la gente como protagonista”, mencionó Adith Lara, beneficiaria del programa.
La apuesta de Incauca y sus aliados reafirma un compromiso estratégico con la construcción de territorios más democráticos y sostenibles, donde la participación ciudadana sea la fuerza motora para el desarrollo social y ambiental. Este trabajo conjunto es una muestra de que el cambio empieza cuando se invierte en las personas y en sus capacidades para transformar su realidad.
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Sobre Incauca  
Incauca, con 61 años en el mercado, es una empresa agroindustrial dedicada a desarrollar productos y servicios, derivados de la caña de azúcar. Actualmente cuenta con cuatro plantas: azúcar, alcohol, cogeneración de energía y abono orgánico.  Ubicada en el municipio de Miranda, Cauca.
Su propósito superior es transformar vidas con energía, creando un entorno de confianza, lealtad, inclusión, respeto y transparencia, con el fin de ser corresponsables en el desarrollo económico, social y ambiental, a través de prácticas sostenibles que invitan al uso responsable y balanceado de sus productos
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Flexible, Fuerte y en Equilibrio = Salud del cuerpo

“Horas Asiento”, Movimiento Consciente, Adrenalina  

 

El comportamiento sedentario se define como toda actividad de bajo consumo de calorías que hacemos estando despiertos; incluye permanecer sentados o tumbados, y se plantea como el mayor componente dentro de las formas de movimiento humano, que no es bueno para la salud y que en adultos y personas mayores puede representar entre 5 y 11 horas/día (Pinto, y otros, 2023). Se ha convertido en tema de estudio en los últimos 20 años, buscando ayudar a enfocar iniciativas en salud pública y práctica clínica, que permitan ir más allá del mensaje de “más ejercicio”, hacia campañas más efectivas y comprehensivas basadas en frases como “siéntate menos, muévete más y haz ejercicio” (Pinto, y otros, 2023).

 

Ya hay consenso científico: reducir el número de pasos diarios durante 14 días, influyen en perder aproximadamente 500 g de masa libre de grasa, ganar grasa abdominal en un 7%, aún sin que sea evidente un aumento en la grasa corporal total, y después de 20 días de comportamiento sedentario, empieza a cambiar la composición corporal. Por otro lado, disminuir el comportamiento sedentario en al menos 30 min/día por más de dos semanas, por ejemplo más tiempo de pie (1,3h/día), quizás no cambie el peso y las medidas, pero sí el porcentaje de grasa corporal.

 

Más comportamiento sedentario, aumentar el número de “horas asiento/día”, disminuye las calorías totales que necesitamos para funcionar; parece obvio y de sentido común, pero tratándose de la cantidad de calorías necesarias para “funcionar normalmente” (respirar, pensar, parpadear, hacer la digestión, etc.), y mantenerse funcionales, todo el azúcar que consumimos va a sumar y a aumentar las calorías diarias que se van a reservar en forma de grasa. Además, si aumentan las horas asiento (vs horas de pie usar escaleras o pasear al perro), y necesitamos menos energía para funcionar, el apetito no disminuye (Pinto, y otros, 2023) y ahí empiezan los problemas con la grasa corporal que se produce por el exceso de calorías de azúcares, grasas y alimentos en general.

 

¿Cómo usa el azúcar un cuerpo sedentario?

 

Podríamos decir que la explicación científica es: a más horas asiento, el cuerpo se va haciendo resistente a la insulina, es decir, se pierde la sensibilidad, es insulina menos funcional para el metabolismo; como se necesita menos energía para ser funcionales, las células “ponen cerrojo” a la puerta que usa insulina, pero el páncreas la sigue produciendo ante cualquier estímulo olfativo, visual o auditivo, como ya lo hemos explicado en otras publicaciones. Se puede decir entonces que las horas del día que permanecemos sentados, recostados o acostados son un factor de riesgo para desarrollar la intolerancia a la glucosa y al azúcar, mal llamada prediabetes, y además, promueve la formación de grasa corporal, a partir del azúcar, principalmente.

 

Sin embargo, se han planteado muchas formas de medir el impacto, de si las comidas incluyen carbohidratos, con o sin azúcares libres, y su efecto inmediato en el cuerpo; en este sentido la percepción de bienestar es una forma indirecta y subjetiva que se puede medir y así, convertir en mediciones puntuales. Cuando se trata de medir el efecto de los nutrientes en las comidas (proporción entre proteínas, grasas, almidones y azúcares) entre personas sedentarias (más de 9 horas asiento/día) o que hacen pausas activas, en las 4h después de comer, no se obtuvo ninguna diferencia en términos de habilidades de aprendizaje o atención y la circulación sanguínea que tuvieran relación con la composición de las comidas en el corto plazo. Sin embargo, las pausas activas mejoran la percepción de calidad de sueño, estados de ánimo y disminución de los niveles de insulina. Pero lo más importante quizás es que la composición de la dieta no influye tanto en la percepción de bienestar, en comparación con hacer pausas activas – menos horas asiento -, entendiendo la percepción de bienestar como calidad de sueño, aprendizaje/atención, ánimo y salud metabólica y circulatoria en general (Wanders, y otros, 2021).   

 

Adrenalina… La hormona de la supervivencia 

 

Como respuesta al estrés físico y emocional, se libera adrenalina en la sangre; es la encargada de activar los mecanismos para usar la grasa almacenada en el cuerpo (Zhang, y otros, 2022), para producir energía en forma de glucosa, y que aumenten los niveles de azúcares en la sangre, que tengamos más energía disponible. Es una hormona más de las que necesitamos para funcionar automáticamente o en caso de emergencia, porque mejora la sensibilidad a la insulina en los tejidos, sin que el páncreas tenga que trabajar de más; en otras palabras, regula la relación glucosa-insulina porque al producir azúcares a partir de las reservas de grasa del cuerpo, las células saben que no vienen de los alimentos y los usan diferente. La adrenalina influye directamente en que el músculo capte y procese esos azúcares, por lo tanto, el ejercicio orientado a ganar masa muscular es una forma poderosa de estimular la función natural de la adrenalina (Yang, Li , Haller, Schatz, & Rong, 2022) y la regulación hormonal necesaria para mantener el equilibrio sano del metabolismo.

 

Es diferente hablar de comportamiento sedentario o de inactividad física. Existen guías del tiempo y la intensidad que debemos dedicar a practicar algún deporte para saber cuántas calorías de más estamos “quemando”; sin embargo, se puede practicar deporte con intensidad y tener comportamiento sedentario al mismo tiempo porque este hace referencia al tiempo en el que permanecemos sentados, tumbados o recostados y hay poca información disponible acerca del papel que juega este comportamiento, por ejemplo 8h/día de jornada laboral en oficina, en la predisposición a la obesidad y el riesgo de muerte (Bourdier, Simon, Bessesen, Blanc, & Bergouignan, 2023). 

 

Consumir azúcar, es tomar la decisión de moverse, de disminuir las “horas asiento” y combinar el placer de endulzar con el placer de un cuerpo flexible, fuerte y estable, que gaste toda la energía que tomamos de los alimentos. Reducir o interrumpir el comportamiento sedentario, así sea por poco tiempo, mejora los niveles de azúcar en sangre después de una comida y la cantidad de insulina producida por el páncreas, y mejora los niveles de presión sanguínea y la circulación de las piernas, en la medida que envejecemos. Si disminuir el comportamiento sedentario se convierte en un hábito a largo plazo,  ayuda a controlar el peso corporal, reducir la circunferencia del abdomen, el porcentaje de grasa y los niveles de azúcar en la sangre al despertar o en los ayunos largos entre otros importantes efectos (Pinto, y otros, 2023). 

 

Esto es medicina de precisión, la que recurre a modelos matemáticos para explicar la diabetes y cómo desde las emociones, pasando por las hormonas y hasta el azúcar en la sangre, requieren de una mirada detallada del balance metabólico, con miras a retardar la aparición de enfermedades crónicas o, si es el caso, desarrollar fármacos más precisos (Yang, Li , Haller, Schatz, & Rong, 2022). 

 

Azúcar + Insulina + Ejercicio = Músculo

La moda de la masa muscular que revive el interés en el azúcar

 

La Insulina, es una hormona clave para que nuestras células puedan usar el azúcar;  gracias a ella el músculo aumenta sus reservas de energía y agua, pero también promueve la formación de grasa corporal en el tejido graso del cuerpo y el hígado. Cada vez es más nombrada entre los consumidores, no necesariamente cuando se presenta diabetes, la enfermedad directamente relacionada, sino entre deportistas, personas con sobrepeso, algunos cambios en la piel, siendo quizás una de las hormonas más medidas en personas sanas y enfermas.

 

Gracias a los avances tecnológicos – internet, IA – el cuidado de la salud, la cultura, la educación, la redes sociales, medir la insulina y la glicemia se ha vuelto parte del día a día de las personas a través del relojes y brazaletes con los que se puede percibir, registrar, regular e incluso intervenir para monitorear indicadores de salud o enfermedad. Estos dispositivos se están usando para guiar actividad física, recordatorio de dosis de medicamentos y reportar en tiempo real, información de las funciones normales o alteradas del cuerpo para que el usuario tenga el control de sus condiciones de salud (Lu, y otros, 2020).

 

Si bien el avance de estos sensores tecnológicos genera muchas oportunidades para el desarrollo de sistemas especializados para el cuidado de la salud y la medicina de precisión, hay discusión acerca del uso recreativo que se ha vuelto tendencia en actividades deportivas, más que para la práctica clínica (Lu, y otros, 2020), generando más ansiedad en quien los usa, frente a la decisiones alimentarias, justo por no tener la habilidad de interpretar esa información en el contexto de sus propias necesidades y rutinas.

 

Es el caso de los monitores de glucosa en sangre que muchos deportistas utilizan con el fin de establecer su necesidad de cuándo y con qué alimentarse. Esta tendencia está basada en el modelo carbohidratos-insulina y busca describir en escala individual, el efecto de la alimentación sobre el metabolismo; dice el modelo, que el exceso de consumo de calorías no es la causa del exceso de grasa corporal, sino más bien la distribución de esas calorías entre diferentes alimentos y como factor crucial: la carga glicémica de todos y cada uno de los que componen nuestra alimentación diaria, como predictores de la cantidad de azúcar en sangre después de comer. La insulina es una hormona anabólica, es decir sirve para ”construir” proteína y mantener las células musculares de un deportista, o “construir” grasa en el hígado y otras partes del cuerpo, cambiando la composición corporal (Ludwig , y otros, 2021)

 

Si pensamos en el efecto poblacional de los alimentos reducidos en grasa, por ejemplo, se explica entonces la amplia oferta de alimentos de alto índice glicémico, especialmente por azúcares añadidos, carbohidratos modernos procesados (Ludwig , y otros, 2021), como las maltodextrinas derivadas de maíz y los jarabes altos en fructosa, que se utilizan como sustitutos de grasa para dar la textura y consistencia que el consumidor espera. El modelo carbohidratos-insulina, interpreta la epidemia de obesidad incluyendo factores que van más allá de sólo la cantidad de azúcar, como el aporte de proteína, fibra, composición de las grasas, orden de los alimentos en una misma comida, horarios, picos y valles hormonales más conocidos como ciclos circadianos, nivel de actividad física, y la influencia también de factores ambientales. 

 

Incluso se sabe de la existencia de probióticos, microorganismos que viven en nuestro intestino que pueden influir en el control del peso corporal; la ciencia ha denominado eje intestino-cerebro a la regulación del equilibrio energético y el metabolismo de la glucosa, en el que además del páncreas y la insulina, el hígado y el intestino son fundamentales. Los alcances de la microbiota intestinal se estudian en términos del control de lo que elegimos para comer y la cantidad, el carácter hedónico, es decir, sabores, colores, texturas, y nuestra capacidad de ”gestionar” las calorías (Van Hul , y otros, 2024).

 

Alertas Inteligentes vs Propiocepción y Autorregulación

 

El miedo que ha desarrollado el consumidor sano y saludable frente al azúcar, es más fruto de la ansiedad que del autoconocimiento; es la consecuencia de demonizar un alimento en lugar de educar respecto de la justa medida.

 

Por ejemplo, un dispositivo que devuelva información de la frecuencia cardíaca, la distancia recorrida y las calorías gastadas durante el ejercicio aeróbico, no percibe los cambios que experimenta el cuerpo durante una sesión de pilates intensa, ¿por qué?. Porque cuando el cerebro cede el control de la respiración inconsciente y de supervivencia en la que permanecemos y tomamos control de los segundos en que tomamos el aire, lo expulsamos y el que duramos en apnea o “sin aire”, es la base para gestionar el uso de nuestras reservas de energía – grasa corporal – con fuerza y movimiento. Un dispositivo que mida estos cambios propios de nuestro cuerpo no existe aún, y según el mindfulness es nuestra capacidad de propiocepción y es clave en la estabilidad emocional. 

 

Supercompensación Muscular

 

Es un fenómeno natural que demuestra el mecanismo que tiene el músculo para procesar los carbohidratos cuando hay disminución de sus reservas de energía, priorizando el uso de la glucosa obtenida de la alimentación en la formación de azúcares musculares, glucógeno. En humanos, la ingestión de carbohidratos después del ejercicio aumenta la formación de glucógeno al compás con el aumento de la liberación de insulina desde el páncreas; este aumento tiene dos fases: una rápida inicial, que no depende de la insulina sino de la disminución de los niveles de glucógeno, y la siguiente, lenta y prolongada que sí depende de la insulina (Katz, 2022). 

 

Si el consumo de carbohidratos es continuo durante varios días después del ejercicio, el músculo excede sus reservas, por eso se llama supercompensación (Katz, 2022); en otras palabras, una persona que tenga una rutina de actividad física constante y que ha aumentado su masa muscular, no se “desacondiciona” por suspender el ejercicio y cambiar su alimentación durante 15 días de vacaciones, puede tener un músculo supercompensado que retiene más agua y también más azúcares convertidos en glucógeno, y no necesariamente aumentó la grasa corporal. Esa es la magia de la insulina y el azúcar en un cuerpo acostumbrado al ejercicio de fuerza.

 

En conclusión, popularizar conceptos de salud personalizada a través de dispositivos de salud es un avance inevitable y va a llegar a ejercer un rol importante en el autocuidado; sin embargo, se necesita más investigación en el desarrollo de futuras aplicaciones, siendo indispensable acompañar y educar al usuario para que esa información pueda ser bien interpretada, evitar falsas alarmas y más generadores de ansiedad frente al  funcionamiento normal del cuerpo (Lu, y otros, 2020). Esto cobra especial importancia si la interpretación de la información que nos cuantifican estos dispositivos está enmarcada en la propuesta del modelo carbohidratos–insulina, que propone que regulando momentos de consumo y tipos de azúcares (Ludwig, y otros, 2021) se logra disminuir el efecto de esta hormona sobre el aumento de las reservas de grasa en el hígado y la masa grasa corporal, porque la vida hay que saberla endulzar en su justa medida.

El Arte de Endulzar: Un Camino Vital

Consumidores, Influencers, todos vendemos bienestar 

La influencia de terceros en la decisión final para adquirir algún producto o servicio se considera una etapa inicial del proceso de consumo; las personas buscan información ya sea comercial, pública o de otros. Hoy el consumidor valora que la comunicación sea más humana con base en la energía emocional, interés y tiempo que dedica alguien a compartir su estilo de vida personal, y así acompañar a otros (Pulido & Ortegon, Análisis del uso de influencers en mercadeo, 2023).

 

Cuando se trata de crear valor y satisfacer las necesidades de las personas, hay que desarrollar relaciones sólidas y promover, no sólo la comunicación persuasiva entre ellas, Human to Human – H2H, sino además que su proceso de innovación, de cambio, se materialice en una oferta de alimentos que le afiancen decisiones orientadas a decidir no solo desde el gusto y el placer, sino también que aporten a su bienestar y buena salud (Pulido & Ortegon, Análisis del uso de influencers en mercadeo, 2023).

 

INCAUCA, ha vendido energía siempre; empezó vendiendo energía solar transformada por la caña en glucosa + fructosa y convertida en calorías, energía alimentaria, azúcar. Hoy produce energía de muchas formas, para diferentes usos, pero nunca ha dejado en manos de otros la responsabilidad de endulzar, de cuidar la emoción que da la vitalidad, que necesitamos para celebrar, para sentir que los días amargos y las relaciones ácidas podemos vivirlas con o sin calorías, sin renunciar a endulzar la vida. Esta es la mejor definición de ARTE, no necesita explicación, ni justificación, es inspiración, es intención sin disgusto y el cuerpo lo percibe por los sentidos. Incauca ha humanizado el azúcar, porque no hay nada más humano que el disfrute del sabor dulce y las emociones que expresamos a través de él.

 

La relación entre los azúcares y la salud, es compleja. En los últimos 50 años, el consumo estimado de endulzantes ha aumentado; entre 1977 y 1998 el azúcar pasó de 235 a 318 calorías/día; ya en 1999 se habían añadido más de 69 Kg de azúcares y endulzantes por persona y desde entonces ha coincidido con el aumento de la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, aunque la cantidad de azúcares consumidos ha declinado en los años más recientes, los índices de obesidad han seguido incrementando, lo que sugiere que el azúcar no es el principal inductor de ganancia de peso, se habla más bien de una transición epidemiológica o generacional, dado que el patrón de consumo y ganancia de peso de un niño es predictor de su peso en la adultez. La baja calidad de los alimentos entre los años 50´s y 80´s, la transición entre azúcares calóricos y endulzantes no calóricos cuyo consumo creció 5% en 7 años (2008-2015), la prevalencia de inactividad (cerca del 40%) en los países de más altos ingresos, son temas relativamente “nuevos” en investigación y han venido tomando fuerza (Gillespie, Kemps , White, & Bartlett, 2023).

 

Una revisión realizada en asocio con la Fundación Cardiovascular de Colombia en 2007 ya planteaba este escenario; partiendo de los datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, ya mostraba la importancia de escudriñar esta posible correlación entre los índices de bajo crecimiento en la población menor de 5 años de vida en 1995, y el sobrepeso y obesidad 10 años después en el grupo de mayores de 15 años en 2005 (Ref…); esta revisión mostró…. Esta mirada nos ayuda a humanizar el azúcar y el dulzor como algo propio de nuestra bioquímica, y deshumanizar la obesidad; no sólo se trata de demonizar el azúcar comparándolo con las sustancias adictivas y las decisiones manipuladas, porque el exceso de peso creciente en la población es una epidemia mucho más compleja.

 

Hígado, riñón, intestino, cerebro y músculo, son los que producen los azúcares que necesitamos cuando estamos en ayuno.

 

Ayunamos mientras dormimos o cuando decidimos no comer alimento en respuesta a la sensación de hambre física o fisiológica. Hígado, riñón e intestino, liberan azúcares a la sangre para sostener “el sistema”, para que siga funcionando, para que “no se caiga”; mientras tanto, cerebro y músculo, los producen para reserva de ellos mismos y como materia prima en casos de emergencia (Shah & Wondisford, 2023), es decir, cuando la entrada de azúcares vía alimentaria esté limitada. Esto indica que los azúcares como la fructosa y la glucosa, que son los mismos que componen la sacarosa que se obtiene de la caña de azúcar, son energía humana, es energía celular. De los aminoácidos que forman las estructuras de las proteínas, 18 de 20 se usan para producir glucosa… hasta la proteína que comemos puede terminar convertida en glucosa (Shah & Wondisford, 2023) dependiendo de nuestros hábitos. El que quiera más evidencia, más razones biológicas “que le piquen caña”.

  

Según la norma de etiquetado vigente, para que el consumidor tome decisiones más acertadas, los azúcares se clasifican en Totales y Añadidos; los carbohidratos en general pertenecen a dos grandes grupos: los que suben la glicemia o pasan rápido a la sangre y los que no. En ninguno de los casos se trata de señalar este ingrediente o nutriente naturalmente presente en los alimentos, como “buenos o malos”, sino de formar criterio en el consumidor frente a qué y cuándo tomar unos u otros.

 

Hay alimentos dulces que no han sido endulzados o en los que ha sido “necesario” aumentar su dulzor para que más personas lo consuman; un trozo de sandía es muy dulce, es alto en azúcares totales y glicémicos, es decir, es lo más parecido a un helado de agua natural. Pero un helado de sandía, también se puede hacer con agua, añadir azúcar, sabores y colores artificiales, aportando las mismas calorías. Es el consumidor quien decide si compra una sandía fresca y congela sus trozos antes de comer, o si compra la marca de helado de sandía que más le gusta. En ambos casos sube el azúcar en la sangre, su páncreas produce insulina y es rico.

 

Pero endulzar con Eritritol + Stevia o Eritritol + Sucralosa, las dos alternativas que ofrece Incauca Vital, es otra cosa. El eritritol es un primo hermano de la sacarosa, que es invisible para el páncreas; es decir, no llega a la sangre y por ende no pide insulina que se produce en el páncreas y de la que tenemos un número limitado de unidades a lo largo de la vida. Es un poliol o un polialcohol natural, lo hemos consumido siempre en frutas e incluso nuestros glóbulos rojos son capaces de producirlo. Es decir, es un carbohidrato no glucémico según la norma de etiquetado nutricional (Ministerio de Salud y Protección Social, 2021), porque nos da sabor dulce pero no sube los niveles de glucosa en la sangre.

 

¿Stevia o Sucralosa?

 

Ambos son endulzantes o edulcorantes o realzadores de sabor dulce, también tienen sello frontal de advertencia. La decisión la toma el consumidor basado en su capacidad para diferenciar un sabor residual amargo que para algunos es molesto y para otros puede ser indiferente. Su diferencia es con el azúcar, dado que no aportan energía, por eso en el camino Vital siguen siendo diferentes, porque van unidas al eritritol (primo hermano de la sacarosa) y no a otros azúcares como las maltodextrinas (hermanas de la sacarosa de caña).  

 

A manera de conclusión, a pesar de nuestra evolución como especie, la disponibilidad de nutrientes determina la sobrevivencia y nuestros cuerpos se adaptan a largos periodos de hambruna siempre y cuando pueda mantener adecuados niveles de azúcares en la sangre. Con la industrialización y avances agrícolas, buena parte de la humanidad nunca ha estado en desnutrición; sin embargo, las enfermedades asociadas a la abundancia calórica suponen un alto costo para los sistemas de salud modernos (Shah & Wondisford, 2023). Por esta razón, persuadir al consumidor acerca de que es Vital establecer la justa medida de calorías dulces de la sacarosa o de la importancia de poder endulzar sin calorías, con eritritol, stevia y sucralosa, es el arte y la ciencia detrás del portafolio que ofrece Incauca. 

 

Cuando deshumanizamos la obesidad como una resultante de decisiones de consumo, podemos cambiar la mirada sobre sus causas biológicas y el verdadero desafío para quienes han hecho de la necesidad de endulzar la vida de la gente, una industria eficiente y sostenible, y que hoy ofrecen opciones saludables.

Respira & Endulza

Cuando la respiración facilita el movimiento 

Joseph Pilates

 

La filosofía del entrenamiento propuesto por Joseph Pilates se basa en la concepción “Cuerpo & Mente”; es un sistema comprensivo de ejercicios a partir de 6 principios: Centro – en inglés: CORE-, concentración, control, precisión, fluidez y respiración. Aplicando estos principios a una rutina de entrenamiento físico, los sistemas nervioso-miofascial y esquelético, han mostrado resultados efectivos en movilidad y resistencia, recurriendo a contracciones isométricas e isotónicas (concéntricas y excéntricas), respirando y con énfasis en la estimulación neuromuscular y de la fascia, con efectos positivos en la capacidad cardiorrespiratoria (Tarnas , y otros, 2024).

Una de las formas de medir mejoras en la capacidad cardiorrespiratoria, es el consumo máximo de oxígeno que debe aumentar y eso se logra con ejercicio vigoroso. A partir de los principios del método Pilates, se han descrito efectos positivos en la fuerza muscular para respirar, el equilibrio, la calidad de vida y el rendimiento físico en general, en personas sanas o con alguna enfermedad, gracias a la estimulación neuromuscular (Fernández-Rodríguez , y otros, 2019).

Por su parte, desde la neurociencia y la psicología, los cambios en el sistema respiratorio pueden contribuir a mejorar diferentes alteraciones en la digestión, el corazón, el estado de ánimo y los comportamientos adictivos. Aunque respirar es una actividad inconsciente, automática, podemos tomar control cuando cambia la intensidad, por ejemplo en el ejercicio; o a través del entrenamiento que se logra con la meditación para integrar, para conectar el cuerpo y la mente. Estados de ánimo como el miedo y la ansiedad, incrementan la tasa respiratoria aumentando la captación de oxígeno y aumentando la disponibilidad de energía para el estado de alerta y supervivencia, pero es una forma desregulada (Weng , y otros, 2021); en cambio, en el ejercicio donde hay control y concentración, todo es bueno, no sólo se capta más oxígeno sino se aumenta la cantidad de energía disponible a partir de las reservas de grasa del cuerpo.

La capacidad de percibir y monitorear cambios sutiles en las señales corporales se conoce como interocepción o propiocepción; todo el tiempo estamos recibiendo señales de los músculos, de la piel, las articulaciones. Perder esta capacidad del cerebro es un síntoma de disfunción psicológica. Por ejemplo, para una alteración de la conducta alimentaria, anorexia nerviosa, el tratamiento incluye mejorar la habilidad para percibir y reconocer las sensaciones corporales de sus emociones (Moccia, y otros, 2025). 

Endulzar SÍ… ¿Cuánto? Tu cuerpo te da la señal

 

Después de cada comida grande o rica en calorías y nutrientes, el sistema digestivo envía señales como la sensación de saciedad; otras como lo que muchas personas refieren de no poder dejar de tomar líquido con cada bocado de alimento sólido porque “se sienten atoradas”, o incluso llegar a sentirse “empalagado” por un postre muy dulce que produce hastío, son expresiones corporales difíciles de medir, pero es posible recuperar la capacidad de sentirlas gracias a la práctica de una respiración consciente. En la práctica de pilates es muy frecuente sentir que un músculo “se quema” o una expresión común, se exige tanto que llega “al fallo”; así debería ser con el dulzor y el resultado es un control de la cantidad de azúcar que el cuerpo necesita para suplir su necesidad y aumentar la disponibilidad de energía calórica para moverse.

Y es que comer o hacer ejercicio cambia la frecuencia regular, inconsciente de la forma como respiramos, porque en ambos casos necesitamos más oxígeno, que es clave para el trabajo de los sistemas que intervienen en la digestión, igual que el trabajo que hace el músculo bajo estímulo de carga, fuerza y potencia. 

Cuánto y cómo comer es el resultado de complejas interacciones cognitivas, emocionales y energéticas; este equilibrio se logra en la medida que entrenamos la relación consciente entre el cuerpo y la mente. 

El consumo, de azúcar o de oxígeno, “energías para el movimiento”, son experiencias hedónicas, la primera asociada al sentido del gusto, la segunda a la felicidad de sentir envejecer bonito, de conservar la capacidad de moverse libremente y sin dolor, con el paso de los años. Por su parte, aprender a usar el azúcar o a respirar, involucra el deseo, ansia, impulso de acercarse a una recompensa. 

Todos los nutrientes, proteínas, grasas y carbohidratos influyen en el metabolismo del oxígeno, por esta razón ejercitar la respiración para lograr el volumen óptimo de oxígeno, es una estrategia eficiente para disminuir la velocidad a la que nos oxidamos (McKeown, 2015), a la que envejecemos. La literatura científica no es concluyente acerca de la importancia de la actividad física en la pérdida de peso y la mejora en la composición corporal, sobretodo si se genera un imbalance entre las bajas calorías de una dieta restrictiva y el aumento en el gasto de energía con ejercicio físico, especialmente en personas con sobrepeso (Rayes , y otros, 2019). Pero la evidencia abunda respecto del entrenamiento físico y cambia el modo automático como respiramos y cómo se modula la respuesta metabólica en la vida diaria.

Respirar, no para sobrevivir, sino para conectar

 

Los beneficios del método Pilates se explican por 3 posibles efectos: 1. Fortalece la región lumbo-pélvica. 2. Aumenta la flexibilidad y 3. Respirar con las costillas (Fernández-Rodríguez , y otros, 2019). Parece obvio pero quizás no lo es; el primero induce movimientos más eficientes con brazos y piernas mientras aumenta la fuerza en los músculos con los que votamos el aire que ya usamos, el CO2. La flexibilidad, se puede explicar como una mejora en la movilidad de músculos que dejamos de usar en la medida que adoptamos malas posturas, por permanecer sentados tanto tiempo, por adaptarnos a un dolor o debilidad muscular. En lo que respecta a la respiración, la técnica contribuye a aumentar la capacidad pulmonar y el movimiento de los músculos que mueven las costillas, mejorando el flujo de oxígeno en la sangre y todos los músculos

 

En conclusión, respirar es un proceso natural sin el que no podríamos vivir; sin embargo, también sabemos que es un mecanismo vital que sensibiliza y se intensifica bajo situaciones diversas, que podemos mejorar la percepción a través del entrenamiento físico. Según Nazareth Castellanos, estudios recientes han evidenciado que la actividad electrofisiológica del cerebro, la percepción, las acciones motoras y el aprendizaje, dependen de las diferentes fases del ciclo respiratorio: inhalar, exhalar o apnea (#Neurociencia @nazareth.castellanos. El puente donde habitan las mariposas) (Nakamura, N H; Oku, Y; Fukunaga, M;, 2024). 

 

Entendiste todo si tu respiración ya no es tan automática….. / y tu forma de endulzar es a conciencia.

¿Y si humanizamos el azúcar y deshumanizamos el sobrepeso y la obesidad?

El peso corporal, una forma de medir la salud de nuestra especie, es hoy un indicador de bienestar, e incluso quizás en la evolución como sociedad, ha sido la forma de comparar, de compararse en cuanto al nivel de desarrollo y nivel de ingresos. “El gordo se impone inicialmente en la antigua institución. Impresiona, seduce… Encarna la abundancia al representar la riqueza en un universo donde reinaba el hambre y la precariedad. Durante la edad media se instala una duda sobre la virtud de la gordura, incluso un conflicto de imagen; no se trata de que desaparezca de golpe el prestigio de lo gordo. Por el contrario, un universo de moral se demora más en el peligro de los excesos, se trata de una crítica del comportamiento más que de la estética o de la morbidez” (Vigarello, 2011). 

 

La prevalencia de sobrepeso y obesidad entre los niños de 5 a 19 años sigue incrementando en el mundo, el comportamiento alimentario desarrollado en ambientes obesogénicos que no sólo inducen sedentarismo sino una exposición aumentada a la información digital. Sin embargo, no se ha podido evidenciar el efecto, la influencia que puede ejercer el mercadeo de alimentos sobre las elecciones saludables entre niños y adolescentes, sólo por la exposición a imágenes y los patrones de activación en el cerebro.

 

Lo que sí se ha podido establecer, es la influencia positiva de los hábitos alimentarios de los padres sobre los niños; en los adolescentes especialmente, la actividad cerebral para las regiones visuales (corteza occipital lateral izquierda) con la exposición de imágenes, por ser una etapa de autonomía entre otros factores socioculturales, direccionan con más influencia las elecciones de los adolescentes (Sina, Boakye, Christianson, Ahrens, & Hebestreit, 2022). 

 

La comunicación en salud donde las tecnologías digitales han ido en aumento, juega un papel clave en la entrega e intercambio de información entre individuos, comunidades, sistema de salud y salud pública en general; entender los puntos de vista de la gente y sus experiencias, puede llevarnos a un firme conocimiento para proponer mejores contenidos y estrategias que promuevan cambios de comportamiento. En este contexto, la síntesis de evidencia cualitativa sirve para construir la mejor forma de comunicarse, hablando de salud; este método puede convertirse en la herramienta que ha de usar la Organización Mundial de la Salud -OMS en sus lineamientos de uso de las tecnologías digitales para el fortalecimiento de los sistemas de salud (Ryan & Hill, 2019). 

 

Justamente la OMS estima que para el 2050 la cantidad de personas mayores de 60 años podría llegar a 2.1 billones, de los cuales 1.7 billones estarán en países de ingreso bajos y medios, entre quienes también se ha reportado un aumento de la obesidad, el sobrepeso y las enfermedades no transmisibles, en las últimas décadas ( (Popkin, y otros, 2021); por eso las Naciones Unidas han declarado que en la década del 2021 al 2030 los esfuerzos se deben dedicar al envejecimiento saludable basado en mejorar el acceso a intervenciones esencialmente orientadas al estilo de vida. Se sabe que la restricción calórica moderada reduce la incidencia de enfermedades crónicas asociadas a la edad, es segura y efectiva en la promoción de la salud cardiometabólica, promueve el equilibrio de células del sistema inmune, la regulación bioenergética de las mitocondrias y la respuesta antiinflamatoria. Otro factor importante es la óptima hidratación, que se mide a través de los niveles sanguíneos de sodio, el nivel de ejercicio o actividad física que incremente el gasto de energía, la interacción social especialmente para la salud cognitiva, la memoria, el lenguaje, y algunos estudios proponen incluso nunca haber fumado o tomado alcohol (The Lancet, 2023).

 

Pero mientras entre 1990 y 2010 los esfuerzos de los países de ingresos medios y bajos estuvieron enfocados en reducir la desnutrición, descuidando los índices de obesidad, hoy la OMS pide, especialmente en América Latina y Sudáfrica, políticas nacionales orientadas a regular el consumo de azúcar añadida, sodio y grasas no saludables, así como reducir el consumo de alimentos “ultraprocesados”, incluyendo bebidas azucaradas de alta densidad energética y alimentos empaquetados pobres en nutrientes, por la fuerte asociación reportada entre su consumo y el desarrollo de enfermedades no transmisibles y ganancia de peso (Popkin, y otros, 2021). 

 

Pero aún hay un factor por integrar: el cambio climático; así, quedamos enfrentados a un escenario sanitario de alta complejidad que la comunidad científica ha definido como SINDEMIA GLOBAL y que suma 88% de población con algún signo de malnutrición – ya sea por consumo subóptimo de nutrientes o sobreconsumo de alimentos “no saludables”- que comparte factores comunes subyacentes, no sólo generan un impacto en la producción de gases de efecto invernadero, sino que inducen estilos de vida sedentarios (Martorell, Ulloa, Gonzalez, Martinez- Sanguinetti, & Celis-Morales, 2020). 

 

Las guías alimentarias de Israel y Brasil ya consideran acciones bajo este enfoque triple de la sindemia global: sobrepeso/obesidad, baja talla/desnutrición y sostenibilidad ambiental; se requiere que la industria alimentaria desarrolle productos menos procesados que surtan algún beneficio en el manejo del peso corporal y enfermedades crónicas no transmisibles, mientras promueven la máxima expresión del potencial genético de estatura (índice talla/edad) en los países de renta media y baja. 

 

La salud pública hoy, realmente es un escenario sanitario de alta complejidad, y es ahí donde nuestro trabajo desde el sector privado, productor de energías renovables – solar convertida en calorías, wats y octanos-, podría humanizar el azúcar y deshumanizar el sobrepeso y la obesidad. No sólo se trata de las decisiones alimentarias, se trata de una relación producción/consumo sustentable. 

 

Para este documento compuesto de 4 artículos redactados bajo la metodología de revisión sistemática y crítica de la literatura científica, se tienen en cuenta los temas y lineamientos que se han concretado en los dos últimos años, claves para orientar persuasiva y éticamente al consumidor en lo que respecta al consumo de azúcar: Emociones, Dulzor, Glicemia – Insulina y Deporte.

 

  1. Emociones. En los últimos años, se ha hecho énfasis especial en la dieta como uno de los factores modificables para mejorar la salud mental; es frecuente que en desórdenes mentales severos como la esquizofrenia o la bipolaridad, e incluso el síndrome asperger y los trastornos generalizados del desarrollo, las personas se inclinen por un consumo pobre de vegetales y alta ingestión de grasas saturadas. Una dieta saludable puede mejorar el pronóstico de diferentes condiciones psiquiátricas; el impacto de los rasgos de la personalidad tales como neurosis, impulsividad y sensibilidad los configura como factores de riesgo para la obesidad, mientras que el autocontrol se sabe es un factor protector en el control del peso corporal. La identificación de características específicas de la personalidad, puede ser efectivo en programas preventivos de educación y promoción de estilos de vida saludable; por ejemplo, se ha observado que la preferencia por los alimentos dulces está asociada a neurosis, extroversión y baja empatía. Otros estudios reportan que el consumo de azúcar y dulce se da en individuos con alexitima e histeria y bajo sentido de coherencia (Esposito, Ceresa, & Buoli, 2021). 

 

  1. Dulzor. La fisiología es el método analítico a partir de la que se integran los estímulos sensoriales que captamos por los sentidos con un efecto específico, con una respuesta metabólica (Wilk, Korytek, Pelczynska, Moszak, & Bogdanski, 2022). Visto así, cualquier endulzante, con diferente aporte calórico, incluso Vital, estimula la misma respuesta, que sólo se diferencia en el intestino donde discrimina el tipo de molécula asociada al sabor que se captó en la lengua (azúcar, eritritol, sucralosa o stevia). El edulcorante va del gusto (lengua) sin pasar por olfato (no hay compuestos volátiles que los diferencien) directo al cerebro; allí no sólo desencadena una respuesta emocional, sino que activa cascadas de señalización que van inicialmente al páncreas (producción de insulina). Una vez pasa por el estómago y llega al intestino, dependiendo del tipo de molécula edulcorante, se activan hormonas contrareguladoras de la insulina conocidas como la familia de las Incretinas, que es donde se genera un cambio en la respuesta metabólica entre los azúcares (desde 1 unidad monomérica, hasta 9) y los no azúcares (polioles, esteviosidos y sintéticos). 

 

  1. Glicemia / Insulina. El metabolismo de la glucosa y la sensibilidad a la insulina hoy en día se consideran líneas de investigación-intervención que representan factores de riesgo en envejecimiento acelerado y enfermedades no transmisibles asociadas a un estilo de vida insano. Considero este bloque temático, clave para orientar a la industria, quienes utilizan el azúcar como ingrediente en la sustitución o reformulación de sus productos (Dai & Chau, 2017); más que para el consumidor, en aras de no reforzar la falsa tendencia de tomar glucomentrías en personas sanas, asesorar a la industria en los recursos técnicos de diferentes ingredientes que aporten cuerpo y dulzor activando hormonas contrareguladoras de insulina (Buranapin, Kosachunhanan, Waisayanand, Yokoi, & Tokuda, 2024), es una forma de “deshumanizar la obesidad” mientras humanizamos la función del azúcar añadido.

 

  1. Deporte. El músculo esquelético es “el órgano” más grande del cuerpo humano, si partimos de que representa el 40% de la masa corporal. Provee estructura física, movilidad, protección para los órganos vitales del cuerpo y ayuda a regular la temperatura corporal y el metabolismo basal (Jun, Robinson, Geetha, Brioderick, & Ramesh Babu, 2023). Además representa las reservas protéicas. Cuando la velocidad de degradación de proteína excede la de renovación, por la razón que sea (dietas occidentales altas en sodio y azúcar, obesidad, diabetes, Alzheimer, envejecimiento, desnutrición), ocurre la atrofia muscular, técnicamente conocida como sarcopenia. El músculo empieza a decaer a los 50 años de edad y se acelera dramáticamente después de los 60, llegando a una disminución del 50% a los 80 años; este proceso fisiológico se puede modular de acuerdo al nivel de actividad física y es diferente entre hombres y mujeres. En general, es el principal aliado en la búsqueda del equilibrio metabólico de los nutrientes y especialmente la glucosa y la sensibilidad a la insulina (Jun, Robinson, Geetha, Brioderick, & Ramesh Babu, 2023). 

 

Nutrición y fútbol

La importancia del azúcar y sus interacciones en la sensación de fatiga

Por: Pilar Serrano Galvis. Nutricionista-Dietista. Dirección Técnica. FunctionalCorp. – Corporación para la Alimentación Funcional.

Para los adolescentes de 14 a 19 años, el fútbol está entre los 5 deportes top, en hombres y mujeres; sin embargo, el nivel de conocimientos en nutrición que tiene este grupo de población en cuanto a la relación entre su dieta y su actividad física, es limitado y en el mayor de los casos sin rigor. Dado que el índice de malnutrición por sobrepeso y obesidad en la escuela secundaria ha aumentado en los últimos años, impartir lecciones sobre una dieta saludable, actividad física y habilidades para la vida a través de programas deportivos, representa una oportunidad en esta edad y los jóvenes atletas ven en estos espacios académicos lecciones de cómo mejorar el desempeño deportivo, convirtiéndose en más que una rutinaria clase (Meng , y otros, 2018). 

Recientemente los deportes se dividen según las habilidades necesarias; los de habilidades abiertas son de rendimiento dinámico y ambientes cambiantes, mientras que los de habilidades cerradas son predecibles y de ambientes estáticos (Yang, y otros, 2023). Esta clasificación surge de la necesidad de integrar las funciones cerebrales con las exigencias físicas y psicológicas de cada deporte. Por ejemplo, el hipocampo es la zona del cerebro donde se ha demostrado un relación positiva entre el ejercicio aeróbico, la función cognitiva – la estrategia –  y la memoria, y determina la capacidad de locomoción, los arranques de velocidad; el hipotálamo regula el metabolismo energético – rendimiento –, el cerebelo el control motor – movimientos – y así sucesivamente se ha descrito la estrecha relación energética entre diferentes partes del cerebro y el rendimiento en el deporte, es decir, una conversación metabólica entre los músculos y el cerebro (Takashi, Soya, & Soya , 2019).

Cuando el cerebro se fatiga…

El cerebro es quizás el principal consumidor de glucosa en el cuerpo. Se ha estimado que un ser humano con un peso adecuado para su estatura utiliza entre 130 y 200 g de glucosa al día, esto equivale a 2/3 de la glucosa que circula en la sangre. Bajo condiciones de estrés, por ejemplo en una evaluación oral, el consumo de glucosa puede aumentar un 12% y durante el sueño profundo el cerebro reduce en un 40% dicha necesidad (Peters, 2011). Entre 1998 y 2004 fue propuesta la teoría del cerebro egoísta como clave para entender los aspectos neuroenergéticos basados en que el sistema nervioso central prioriza la regulación de la disponibilidad de glucosa que necesita.

A un ejercicio intermitente de alta intensidad como el fútbol, se le atribuye al consumo del glucógeno muscular, reducción de los niveles circulantes de glucosa en sangre, aumento de la temperatura corporal y pérdida progresiva de agua corporal (Meeusen, Watson, & Dvorak, 2006). Evidencia científica de los últimos 20 años dice que el sistema nervioso central tiene mucha injerencia en la percepción de la fatiga corporal; en los partidos de fútbol hay periodos de actividad intensa que dependen de la técnica, la táctica y las habilidades físicas, fisiológicas y mentales, es decir, un jugador de fútbol fatigado se desconcentra y puede cometer errores en cualquiera o en todas las habilidades que requiere su trabajo.

El glucógeno es una fuente de energía muy importante para el cerebro, es la forma de “azúcar” de los animales, útil para muchos órganos y tejidos, y en el momento en que se agotan las reservas del músculo y el hígado se presenta hipoglicemia (Matsui, y otros, 2011) aún antes de que se agoten las reservas en los tejidos del sistema nervioso del que disponen las neuronas. Pero el ejercicio prolongado agota también los niveles de glucógeno cerebral e induce cambios que se asocian a la sensación de fatiga de un deportista de alto rendimiento. Los beneficios de suplementar un jugador con carbohidratos simples como el azúcar, antes, durante y después de un ejercicio largo e intenso, también contribuye a mantener los niveles de glicemia estables para el cerebro, manteniendo un rendimiento funcional y cognitivo, reduciendo la fatiga central y prolongando el tiempo de resistencia que es muy importante en un partido de al menos 90 minutos (Meeusen, Watson, & Dvorak, 2006) (Yang , y otros, 2023).

El rendimiento cognitivo es la acción o proceso mental de adquirir conocimiento y entendimiento a través de experimentar y sentir. Aplicado al deporte, las funciones cognitivas son frecuentemente medidas e incluyen funciones ejecutivas – capacidad de ejecutar – habilidad para procesar información espacial, atención y memoria (Yang, y otros, 2023). 

En la práctica, la función ejecutiva de un jugador de fútbol consiste en anteponer el pensamiento a la acción, dominar los desafíos que vayan surgiendo y mantener la concentración durante los períodos de sobrecarga sensorial, que es lo que se conoce como “fatiga central” y que depende de la cantidad de glucógeno disponible para el cerebro. Es ampliamente conocido que las bebidas deportivas (a base de azúcares y electrolitos de suplencia) contribuyen a mejorar el desempeño y la resistencia, promoviendo no solo la hidratación, sino la energía de los azúcares añadidos como sustrato adicional al glucógeno de los músculos; existen muchos estudios orientados a entender la regulación de la suplencia de energía, pero podemos caer en la simplicidad asumiendo que al ingerir azúcares se mejorará el desempeño ejecutivo. Esto debe ser el resultado de una evaluación deportiva del desempeño individual.

Hidratación

El gran constituyente de los organismos vivos, requerimiento esencial para la vida, es el agua. Tiene numerosas funciones fisiológicas generando un medio apropiado para reacciones bioquímicas dentro y entre las células, y las diferentes respuestas celulares y metabólicas al estrés. Sus componentes, Hidrógeno y Oxígeno, superan la cantidad de glucosa, calcio, magnesio y potasio, mejora la funciones de la refinería celular, la mitocondria, que genera toda la energía necesaria para los procesos biológicos, especialmente en los tejidos que más necesitan como los músculos y nervios, donde además la insulina es esencial (Kharaeva, y otros, 2021). 

Podemos decir entonces que en la medida que se estimula la práctica deportiva de fútbol como estrategia para aumentar el nivel de actividad física de los estudiantes en la edad escolar, se pueden dedicar unas horas a aprender más de nutrición enfocada al deporte y la importancia del azúcar como nutriente que garantice no sólo el desempeño deportivo, sino además la capacidad cognitiva para competir, evitando la sensación de fatiga y manteniendo un estado metabólico equilibrado por más tiempo.

La ñapa

En adultos mayores está bien documentado el efecto de la actividad física en las funciones cognitivas, puede demorar su disminución y el envejecimiento cerebral. Funciones como memoria, atención y procesamiento rápido, que se conocen como funciones ejecutivas y son de alto orden cognitivo para monitorear y manejar múltiples funciones básicas y un comportamiento resolutivo. Por ejemplo, adaptación a los cambios de escenario, actualización, inhibición, control de la atención, planificación y fluidez verbal (Dai , Chang , Huang, & Hung, 2013).

Bibliografía

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