El Arte de Endulzar: Un Camino Vital

Consumidores, Influencers, todos vendemos bienestar 

La influencia de terceros en la decisión final para adquirir algún producto o servicio se considera una etapa inicial del proceso de consumo; las personas buscan información ya sea comercial, pública o de otros. Hoy el consumidor valora que la comunicación sea más humana con base en la energía emocional, interés y tiempo que dedica alguien a compartir su estilo de vida personal, y así acompañar a otros (Pulido & Ortegon, Análisis del uso de influencers en mercadeo, 2023).

 

Cuando se trata de crear valor y satisfacer las necesidades de las personas, hay que desarrollar relaciones sólidas y promover, no sólo la comunicación persuasiva entre ellas, Human to Human – H2H, sino además que su proceso de innovación, de cambio, se materialice en una oferta de alimentos que le afiancen decisiones orientadas a decidir no solo desde el gusto y el placer, sino también que aporten a su bienestar y buena salud (Pulido & Ortegon, Análisis del uso de influencers en mercadeo, 2023).

 

INCAUCA, ha vendido energía siempre; empezó vendiendo energía solar transformada por la caña en glucosa + fructosa y convertida en calorías, energía alimentaria, azúcar. Hoy produce energía de muchas formas, para diferentes usos, pero nunca ha dejado en manos de otros la responsabilidad de endulzar, de cuidar la emoción que da la vitalidad, que necesitamos para celebrar, para sentir que los días amargos y las relaciones ácidas podemos vivirlas con o sin calorías, sin renunciar a endulzar la vida. Esta es la mejor definición de ARTE, no necesita explicación, ni justificación, es inspiración, es intención sin disgusto y el cuerpo lo percibe por los sentidos. Incauca ha humanizado el azúcar, porque no hay nada más humano que el disfrute del sabor dulce y las emociones que expresamos a través de él.

 

La relación entre los azúcares y la salud, es compleja. En los últimos 50 años, el consumo estimado de endulzantes ha aumentado; entre 1977 y 1998 el azúcar pasó de 235 a 318 calorías/día; ya en 1999 se habían añadido más de 69 Kg de azúcares y endulzantes por persona y desde entonces ha coincidido con el aumento de la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, aunque la cantidad de azúcares consumidos ha declinado en los años más recientes, los índices de obesidad han seguido incrementando, lo que sugiere que el azúcar no es el principal inductor de ganancia de peso, se habla más bien de una transición epidemiológica o generacional, dado que el patrón de consumo y ganancia de peso de un niño es predictor de su peso en la adultez. La baja calidad de los alimentos entre los años 50´s y 80´s, la transición entre azúcares calóricos y endulzantes no calóricos cuyo consumo creció 5% en 7 años (2008-2015), la prevalencia de inactividad (cerca del 40%) en los países de más altos ingresos, son temas relativamente “nuevos” en investigación y han venido tomando fuerza (Gillespie, Kemps , White, & Bartlett, 2023).

 

Una revisión realizada en asocio con la Fundación Cardiovascular de Colombia en 2007 ya planteaba este escenario; partiendo de los datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, ya mostraba la importancia de escudriñar esta posible correlación entre los índices de bajo crecimiento en la población menor de 5 años de vida en 1995, y el sobrepeso y obesidad 10 años después en el grupo de mayores de 15 años en 2005 (Ref…); esta revisión mostró…. Esta mirada nos ayuda a humanizar el azúcar y el dulzor como algo propio de nuestra bioquímica, y deshumanizar la obesidad; no sólo se trata de demonizar el azúcar comparándolo con las sustancias adictivas y las decisiones manipuladas, porque el exceso de peso creciente en la población es una epidemia mucho más compleja.

 

Hígado, riñón, intestino, cerebro y músculo, son los que producen los azúcares que necesitamos cuando estamos en ayuno.

 

Ayunamos mientras dormimos o cuando decidimos no comer alimento en respuesta a la sensación de hambre física o fisiológica. Hígado, riñón e intestino, liberan azúcares a la sangre para sostener “el sistema”, para que siga funcionando, para que “no se caiga”; mientras tanto, cerebro y músculo, los producen para reserva de ellos mismos y como materia prima en casos de emergencia (Shah & Wondisford, 2023), es decir, cuando la entrada de azúcares vía alimentaria esté limitada. Esto indica que los azúcares como la fructosa y la glucosa, que son los mismos que componen la sacarosa que se obtiene de la caña de azúcar, son energía humana, es energía celular. De los aminoácidos que forman las estructuras de las proteínas, 18 de 20 se usan para producir glucosa… hasta la proteína que comemos puede terminar convertida en glucosa (Shah & Wondisford, 2023) dependiendo de nuestros hábitos. El que quiera más evidencia, más razones biológicas “que le piquen caña”.

  

Según la norma de etiquetado vigente, para que el consumidor tome decisiones más acertadas, los azúcares se clasifican en Totales y Añadidos; los carbohidratos en general pertenecen a dos grandes grupos: los que suben la glicemia o pasan rápido a la sangre y los que no. En ninguno de los casos se trata de señalar este ingrediente o nutriente naturalmente presente en los alimentos, como “buenos o malos”, sino de formar criterio en el consumidor frente a qué y cuándo tomar unos u otros.

 

Hay alimentos dulces que no han sido endulzados o en los que ha sido “necesario” aumentar su dulzor para que más personas lo consuman; un trozo de sandía es muy dulce, es alto en azúcares totales y glicémicos, es decir, es lo más parecido a un helado de agua natural. Pero un helado de sandía, también se puede hacer con agua, añadir azúcar, sabores y colores artificiales, aportando las mismas calorías. Es el consumidor quien decide si compra una sandía fresca y congela sus trozos antes de comer, o si compra la marca de helado de sandía que más le gusta. En ambos casos sube el azúcar en la sangre, su páncreas produce insulina y es rico.

 

Pero endulzar con Eritritol + Stevia o Eritritol + Sucralosa, las dos alternativas que ofrece Incauca Vital, es otra cosa. El eritritol es un primo hermano de la sacarosa, que es invisible para el páncreas; es decir, no llega a la sangre y por ende no pide insulina que se produce en el páncreas y de la que tenemos un número limitado de unidades a lo largo de la vida. Es un poliol o un polialcohol natural, lo hemos consumido siempre en frutas e incluso nuestros glóbulos rojos son capaces de producirlo. Es decir, es un carbohidrato no glucémico según la norma de etiquetado nutricional (Ministerio de Salud y Protección Social, 2021), porque nos da sabor dulce pero no sube los niveles de glucosa en la sangre.

 

¿Stevia o Sucralosa?

 

Ambos son endulzantes o edulcorantes o realzadores de sabor dulce, también tienen sello frontal de advertencia. La decisión la toma el consumidor basado en su capacidad para diferenciar un sabor residual amargo que para algunos es molesto y para otros puede ser indiferente. Su diferencia es con el azúcar, dado que no aportan energía, por eso en el camino Vital siguen siendo diferentes, porque van unidas al eritritol (primo hermano de la sacarosa) y no a otros azúcares como las maltodextrinas (hermanas de la sacarosa de caña).  

 

A manera de conclusión, a pesar de nuestra evolución como especie, la disponibilidad de nutrientes determina la sobrevivencia y nuestros cuerpos se adaptan a largos periodos de hambruna siempre y cuando pueda mantener adecuados niveles de azúcares en la sangre. Con la industrialización y avances agrícolas, buena parte de la humanidad nunca ha estado en desnutrición; sin embargo, las enfermedades asociadas a la abundancia calórica suponen un alto costo para los sistemas de salud modernos (Shah & Wondisford, 2023). Por esta razón, persuadir al consumidor acerca de que es Vital establecer la justa medida de calorías dulces de la sacarosa o de la importancia de poder endulzar sin calorías, con eritritol, stevia y sucralosa, es el arte y la ciencia detrás del portafolio que ofrece Incauca. 

 

Cuando deshumanizamos la obesidad como una resultante de decisiones de consumo, podemos cambiar la mirada sobre sus causas biológicas y el verdadero desafío para quienes han hecho de la necesidad de endulzar la vida de la gente, una industria eficiente y sostenible, y que hoy ofrecen opciones saludables.