Cuando la respiración facilita el movimiento
Joseph Pilates
La filosofía del entrenamiento propuesto por Joseph Pilates se basa en la concepción “Cuerpo & Mente”; es un sistema comprensivo de ejercicios a partir de 6 principios: Centro – en inglés: CORE-, concentración, control, precisión, fluidez y respiración. Aplicando estos principios a una rutina de entrenamiento físico, los sistemas nervioso-miofascial y esquelético, han mostrado resultados efectivos en movilidad y resistencia, recurriendo a contracciones isométricas e isotónicas (concéntricas y excéntricas), respirando y con énfasis en la estimulación neuromuscular y de la fascia, con efectos positivos en la capacidad cardiorrespiratoria (Tarnas , y otros, 2024).
Una de las formas de medir mejoras en la capacidad cardiorrespiratoria, es el consumo máximo de oxígeno que debe aumentar y eso se logra con ejercicio vigoroso. A partir de los principios del método Pilates, se han descrito efectos positivos en la fuerza muscular para respirar, el equilibrio, la calidad de vida y el rendimiento físico en general, en personas sanas o con alguna enfermedad, gracias a la estimulación neuromuscular (Fernández-Rodríguez , y otros, 2019).
Por su parte, desde la neurociencia y la psicología, los cambios en el sistema respiratorio pueden contribuir a mejorar diferentes alteraciones en la digestión, el corazón, el estado de ánimo y los comportamientos adictivos. Aunque respirar es una actividad inconsciente, automática, podemos tomar control cuando cambia la intensidad, por ejemplo en el ejercicio; o a través del entrenamiento que se logra con la meditación para integrar, para conectar el cuerpo y la mente. Estados de ánimo como el miedo y la ansiedad, incrementan la tasa respiratoria aumentando la captación de oxígeno y aumentando la disponibilidad de energía para el estado de alerta y supervivencia, pero es una forma desregulada (Weng , y otros, 2021); en cambio, en el ejercicio donde hay control y concentración, todo es bueno, no sólo se capta más oxígeno sino se aumenta la cantidad de energía disponible a partir de las reservas de grasa del cuerpo.
La capacidad de percibir y monitorear cambios sutiles en las señales corporales se conoce como interocepción o propiocepción; todo el tiempo estamos recibiendo señales de los músculos, de la piel, las articulaciones. Perder esta capacidad del cerebro es un síntoma de disfunción psicológica. Por ejemplo, para una alteración de la conducta alimentaria, anorexia nerviosa, el tratamiento incluye mejorar la habilidad para percibir y reconocer las sensaciones corporales de sus emociones (Moccia, y otros, 2025).
Endulzar SÍ… ¿Cuánto? Tu cuerpo te da la señal
Después de cada comida grande o rica en calorías y nutrientes, el sistema digestivo envía señales como la sensación de saciedad; otras como lo que muchas personas refieren de no poder dejar de tomar líquido con cada bocado de alimento sólido porque “se sienten atoradas”, o incluso llegar a sentirse “empalagado” por un postre muy dulce que produce hastío, son expresiones corporales difíciles de medir, pero es posible recuperar la capacidad de sentirlas gracias a la práctica de una respiración consciente. En la práctica de pilates es muy frecuente sentir que un músculo “se quema” o una expresión común, se exige tanto que llega “al fallo”; así debería ser con el dulzor y el resultado es un control de la cantidad de azúcar que el cuerpo necesita para suplir su necesidad y aumentar la disponibilidad de energía calórica para moverse.
Y es que comer o hacer ejercicio cambia la frecuencia regular, inconsciente de la forma como respiramos, porque en ambos casos necesitamos más oxígeno, que es clave para el trabajo de los sistemas que intervienen en la digestión, igual que el trabajo que hace el músculo bajo estímulo de carga, fuerza y potencia.
Cuánto y cómo comer es el resultado de complejas interacciones cognitivas, emocionales y energéticas; este equilibrio se logra en la medida que entrenamos la relación consciente entre el cuerpo y la mente.
El consumo, de azúcar o de oxígeno, “energías para el movimiento”, son experiencias hedónicas, la primera asociada al sentido del gusto, la segunda a la felicidad de sentir envejecer bonito, de conservar la capacidad de moverse libremente y sin dolor, con el paso de los años. Por su parte, aprender a usar el azúcar o a respirar, involucra el deseo, ansia, impulso de acercarse a una recompensa.
Todos los nutrientes, proteínas, grasas y carbohidratos influyen en el metabolismo del oxígeno, por esta razón ejercitar la respiración para lograr el volumen óptimo de oxígeno, es una estrategia eficiente para disminuir la velocidad a la que nos oxidamos (McKeown, 2015), a la que envejecemos. La literatura científica no es concluyente acerca de la importancia de la actividad física en la pérdida de peso y la mejora en la composición corporal, sobretodo si se genera un imbalance entre las bajas calorías de una dieta restrictiva y el aumento en el gasto de energía con ejercicio físico, especialmente en personas con sobrepeso (Rayes , y otros, 2019). Pero la evidencia abunda respecto del entrenamiento físico y cambia el modo automático como respiramos y cómo se modula la respuesta metabólica en la vida diaria.
Respirar, no para sobrevivir, sino para conectar
Los beneficios del método Pilates se explican por 3 posibles efectos: 1. Fortalece la región lumbo-pélvica. 2. Aumenta la flexibilidad y 3. Respirar con las costillas (Fernández-Rodríguez , y otros, 2019). Parece obvio pero quizás no lo es; el primero induce movimientos más eficientes con brazos y piernas mientras aumenta la fuerza en los músculos con los que votamos el aire que ya usamos, el CO2. La flexibilidad, se puede explicar como una mejora en la movilidad de músculos que dejamos de usar en la medida que adoptamos malas posturas, por permanecer sentados tanto tiempo, por adaptarnos a un dolor o debilidad muscular. En lo que respecta a la respiración, la técnica contribuye a aumentar la capacidad pulmonar y el movimiento de los músculos que mueven las costillas, mejorando el flujo de oxígeno en la sangre y todos los músculos
En conclusión, respirar es un proceso natural sin el que no podríamos vivir; sin embargo, también sabemos que es un mecanismo vital que sensibiliza y se intensifica bajo situaciones diversas, que podemos mejorar la percepción a través del entrenamiento físico. Según Nazareth Castellanos, estudios recientes han evidenciado que la actividad electrofisiológica del cerebro, la percepción, las acciones motoras y el aprendizaje, dependen de las diferentes fases del ciclo respiratorio: inhalar, exhalar o apnea (#Neurociencia @nazareth.castellanos. El puente donde habitan las mariposas) (Nakamura, N H; Oku, Y; Fukunaga, M;, 2024).
Entendiste todo si tu respiración ya no es tan automática….. / y tu forma de endulzar es a conciencia.