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Incauca S.A

CULTIVO DE LA CAÑA DE AZÚCAR

El Campo se adecua para hacer más eficiente el riego, mejorar la siembra, el drenaje, las labores mecanizadas y finalmente, facilitar la cosecha. Por esto, el proceso de campo comienza con la realización de planos topográficos que sirven de base para realizar el diseño de la adecuación de los terrenos. Como apoyo para las labores de topografía y diseño y para el manejo de la información cartográfica, en Incauca S.A. se cuenta con un avanzado Sistema de Información Geográfico SIG.

La adecuación de las tierras para el cultivo de caña de azúcar comprende los trabajos de nivelación y construcción de obras, que se realizan principalmente para facilitar el movimiento del agua por la superficie de los terrenos durante el riego y para evacuar los excesos de agua cuando se presenten. También se construyen las vías necesarias para el transporte de la caña desde el campo hasta la Fábrica.

Posteriormente, se realiza la preparación de los suelos, para proporcionar un ambiente apropiado para la óptima germinación de la semilla y el buen desarrollo del cultivo. En la preparación de suelos, se destruyen las malezas y residuos de cultivos anteriores,
Además se logra aumentar la capacidad de infiltración y retención de agua en el suelo así como una mejor aireación e intercambio de aire en el suelo y la atmósfera. Las labores que se llevan a cabo en la preparación de los suelos son la descepada, subsolado, arada, rastrillada y surcada.

Una vez surcado el suelo se procede a la siembra, que se realiza depositando las semillas, que son trozos de tallo de 60 cm. Posteriormente, se procede a taparla con una delgada capa de suelo, labor que se realiza en forma mecánica o manual, dependiendo de las condiciones del suelo y del clima.

El riego de la caña, se realiza inmediatamente después de la siembra y se repite 15 días después. Se continúa regando con un intervalo de 20 ó 25 días haciéndolo de acuerdo con la programación del balance hídrico, programa que calcula las necesidades de agua de la plantación con base en la capacidad de retención de humedad del suelo, la pérdida por evapotranspiración y el aporte por la lluvia. Para el riego, se utilizan los ríos aledaños, las aguas subterráneas o pozos profundos que se conducen por canales o tuberías y se aplica por gravedad en surcos alternos al cultivo.

A los suelos sembrados con caña, se le debe restituir los elementos nutricionales absorbidos por esta en su ciclo vegetativo, por lo que se hace la labor de fertilización que se efectúa mecánicamente en verano y con “mochilas” de espalda en invierno.

Se hacen aplicaciones con vinaza enriquecida con microelementos y microorganismos. Adicional a esto, se tienen fertilizaciones aéreas. Se realizan con base en análisis de suelos y en los resultados de experimentos de campo cuidadosamente planificados y llevados a cabo en suelos con diferentes niveles de fertilidad.

Para el control de malezas se utilizan herbicidas en cantidades razonables, aplicados con bombas de espalda, principalmente en época de invierno. La labor de subsuelo en socas, tiene como propósito descompactar el suelo por medio de un tractor de alta potencia y un implemento de dos barras curvas que trabaja dos entresurcos simultáneamente.

Posteriormente, se realiza la labro de cultivo o escarificación, que se realiza mecánicamente, con seis barras curvas colocadas en el alce hidráulico del tractor, con el objetivo de desterronar y descompactar el suelo superficialmente.

Seguidamente, se hace el aporque, actividad que de debe realizar antes de los tres meses de edad de la plantación y consiste en remover tierra de los entresurcos para levantar el surco con el propósito de defender la caña de la humedad del invierno, encauzar el agua de riego en el verano y evitar que la maquinaria pise la plantación.

El proceso del cultivo de la caña de azúcar termina cuando esta tiene entre 12 y 14 meses de edad, época apta para el corte.